Con todo esto del movimiento estudiantil (del cuál estoy completamente de acuerdo con las demandas y sus protestas, aunque no lo considero suficiente), me ha tocado ver de cerca la nula responsabilidad civil que hay en Chile.
Si no les das un carnaval, una fiesta, una caravana alegre, con bombos, challas y bailarines, la gente no se une. Dos veces marcharon más de 100.000 personas, pero su marcha fue una fiesta, no una protesta, por una calle que ya no ejerce presión y en un sector completamente estigmatizado.
Esta protesta nacional me pilló como dirigente de mi carrera, y la verdad es que puedes ver de todo, puedes ver que la gente, por más que intentes es conformista. Por Facebook reclaman que quieren clase, pero solo entre sus amigos, y no en las páginas de su carrera o federación. Otros, vienen, votan, se unen a la lucha, pero solo de forma moral, porque luego van a sus casas y siguen con lo suyo.
La gente, en estos momentos, tiene la fuerza de hacer un gran cambio, pero no se atreve a hacerlo. Hay gente que se conforma con el sistema y quiere hacer clases, pero a la vez, se conforma con el desgaste de los chicos de la toma y no van a hacerse a escuchar en sus asambleas. Por otra parte, muchos no se conforman con la lucha, pero si se conforman con que otros participen de ellos, total “siempre habrá alguien que pueda ir por mi”.
No es necesario que seamos 200.000, con solo 10.000, bien organizados, podríamos dejar la “embarrada” en la economía del país, si es qe se piensa bien.
Incluso, si la gente quisiera dejar todo como está, puede hacerlo, tiene el poder del voto, en sus liceos, en sus universidades, y no lo dan… esperan a que el dirigente lo plantee (siendo que la asamblea decidió unirse).
Tengo excelentes ideas, pero no puedo darlas, no abiertamente, la responsabilidad cívica me obliga a representar la voz de mis bases, y lamentablemente, mis bases no tienen mucho que decir. No se atreven a decirme que sí, ni tampoco a decirme que no, mientras tanto, seguiré luchando y confiando que de aquí pueda salir algo bueno. Ya lo digo, la toma no sirve de mucho para el movimiento nacional (si para la pelea interna de mi universidad, pero ese es otro cuento), hay que ser más radicales, y no me refiero a tirar piedras, molotov o pelear con fuerzas especiales con una barricada como escenario, ¡No!, se necesita de presionar de verdad, un golpe donde de verdad duele.